lunes, 24 de julio de 2017

Huella de carbono, arquitectura y concreto sustentable


La Huella de Carbono es un indicador con el que se mide el impacto sobre el calentamiento global. Está conformado por la suma absoluta de Gases de Efecto Invernadero GEI (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, ozono y vapor de agua) causados directa o indirectamente por un individuo, una organización, un evento o un producto.



Bajo este contexto según el balance total de emisiones mundiales la industria del ocio genera el 19% del la Huella de Carbono debido a su empleo de energía eléctrica. Pero en el quinto lugar se encuentra la industria del concreto que emite un 5% del balance mundial.



El concreto es el material de construcción más empleado; pero producir una tonelada de este hace que se emita una tonelada de dióxido de carbono, causante junto con los demás gases de efecto invernadero del incremento de la temperatura, la erosión y salinización de las áreas costeras y el aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos.



Afortunadamente existen empresas que se han dado a la tarea de trabajar en tecnologías que reduzcan la emisión del dióxido de carbono. Una de ellas es la canadiense CarbonCure cuya innovación consiste en inyectar residuos procesados de dióxido de carbono  (obtenido de las emisiones de la industria local)  al concreto mientras está siendo manufacturado.



En este proceso el dióxido de carbono reacciona con los demás componentes y se convierte en un mineral, de tal manera que forma parte integral del concreto evitando que se emita de nuevo a la atmósfera.

En 2015 CarbonCure colaboró con Atlas Blocks, empresa fabricante de productos de concreto, y con B+H Arquitectos y realizaron en colaboración las instalaciones deportivas para los juegos Panamericanos de Toronto.




lunes, 17 de julio de 2017

México a través de su arquitectura: Biblioteca Central de la UNAM



La Biblioteca Central de la UNAM comenzó a gestarse en 1948 a partir de la colaboración de Juan O´Gorman y Diego Rivera para el Museo Anahuacalli, en la que se proponía una volumetría basada en las formas de la arquitectura mesoamericana y en donde el pintor expondría sus piezas prehispánicas.




Sin embargo, aunque O´Gorman ideó en un principio una proyecto con la misma tendencia con la que concibió el museo, se terminó proyectando un volumen prismático en correspondencia con el funcionalismo y el estilo internacional; pero cubriendo los cuatro muros ciegos que lo componen con un mural llamado Representación Histórica de la Cultura  y diseñado como un códice en el que símbolos y figuras son los que transmiten el mensaje.

El muro Norte habla de la dualidad y la muerte, en él encontramos representado a Quetzalcóatl, Huitzilopochtli y Tlazoltéotl. 

Muro Norte - Biblioteca Central de la UNAM


En el muro Sur se representa el pasado colonial.

Muro Sur - Biblioteca Central de la UNAM


El muro Oriente está dedicado al mundo contemporáneo representado por pasajes y personajes de la Revolución Mexicana.

Muro Oriente - Biblioteca Central de la UNAM


El muro Poniente encontramos imágenes referentes a la Universidad y el México actual.

Muro Poniente - Biblioteca Central de la UNAM


Estos murales fueron realizados a manera de mosaico, es decir, con piedras de colores para que no perdieran su majestuoso color.





La Biblioteca Central abrió sus puertas el 5 de abril de 1956 con un acervo de 80,000 volúmenes mismos que se han ido incrementando a lo largo de estos años. Cabe destacar que la biblioteca abre sus puertas y da servicio al público en general de lunes a domingo, y si bien al no ser estudiantes de la UNAM no puedes llevar los libros a domicilio sí los puedes consultar y fotocopiar.




LOCALIZACIÓN: Ciudad Universitaria; Coyoacán, Ciudad de México.
AÑO DE CONSTRUCCIÓN: 1950-1956
ARQUITECTOS: Juan O’Gorman
                         Gustavo María Saavedra
                         Juan Martínez de Velasco